Sobre
Empecé a sospecharlo durante 2025. La pregunta era simple y doble: lo que estamos viviendo, ¿es una mala temporada del orden liberal o estamos asistiendo, sin verlo, a su final? ¿Turbulencia cíclica o transición epocal?
La sospecha no se fue. Volvía con cada elección en que una democracia liberal escogía a candidatos que prometían demolerla. Con cada institución internacional que producía comunicados mientras los Estados hacían lo contrario. Con cada vez que se hacía evidente que las categorías heredadas —orden basado en reglas, democracia liberal, capitalismo de reglas— habían dejado de explicar lo que estaba pasando. En algún momento entendí que la sospecha merecía ser tomada en serio y escrita con orden.
Mi sospecha, hoy, es la siguiente: el orden internacional liberal —la democracia liberal, el capitalismo de reglas, el sistema multilateral— ya murió. Pero no podemos verlo, porque vivimos dentro de él. Yanis Varoufakis hizo una observación análoga sobre el capitalismo en su tesis del tecnofeudalismo: el capitalismo, dice, ya murió; lo mató su propia mutación —el «capital de la nube»— como un virus mata a su huésped, y no lo vemos porque las formas visibles —mercados, dinero, empresas— siguen ahí ocultando que la lógica interna ya es otra. Esa es, sospecho, nuestra condición ante el orden liberal. Lo viejo ya cayó, lo nuevo no termina de cuajar, y vivimos —a tientas— en el intervalo. Los romanos lo llamabaninterregnum: entre reinos.
Este ensayo es la crónica de esa sospecha. No ofrece consuelo, ni recetas, ni profecías. Solo un mapa parcial de cómo llegamos hasta aquí y de cómo —sin perderse en su intemperie— se puede habitar el intervalo con lucidez.
Está dirigido a quienes intuyen que el suelo se mueve y necesitan saber por qué. Y a quienes, después de saber por qué, todavía necesitan preguntarse —en serio, una sola vez— qué hacen con la vida que les toca habitar en este intervalo.