Sobre

Me cuesta creer en una idea hasta que la veo funcionando en manos de alguien.

He pasado por el aula, la consultoría, la política pública y la tecnología. De todas me fui detrás de lo mismo: ver una idea hacer algo, no solo ser entendida.

Ese camino me llevó, sin línea recta, al dinero y al riesgo. Hoy construyo Figuro, el software con el que queremos cambiar cómo se venden los seguros en América Latina. Es un tema que muchos encuentran aburrido o ajeno; a mí me parece de los más humanos que existen: pocas cosas revelan tanto a una persona como lo que teme perder.

Hay una convicción que repito hasta cansar: muchas veces a la gente no le falta información sobre su plata, le sobra miedo. Ningún folleto cambió nunca una conducta.

Con el tiempo entendí que mi oficio no era solo explicar ideas, sino quitarles la fricción hasta que alguien de verdad las pueda usar. A veces eso se ve como educación; a veces, como software (sí, también tuve que aprender a desarrollarlo); a veces, como construir una comunidad, o abrir conversaciones que no existían.

Antes de los seguros fundé una fintech respaldada por Y Combinator. Más de cien mil personas en dieciocho países usaron sus contenidos y herramientas para manejar mejor su plata.

También dedico horas a conectar a la gente del sector. Cofundé la Asociación Insurtech de Colombia e impulsé la Alianza Insurtech Panamericana porque esto avanza más rápido cuando quienes lo mueven se hablan.

Cuando no estoy construyendo algo, probablemente estoy caminando. Torres del Paine, Islandia, Huayhuash, los Pirineos, el Cocuy, Ritak'uwa: me gustan los lugares donde avanzar todavía exige cuerpo, clima y paciencia.

El resto —lo que me obsesiona, lo que escucho, lo que colecciono— anda repartido por esta casa. Si llegaste por el trabajo, quédate por lo otro.