¿Qué es y cómo aplicar un mecanismo de compromiso?
Cuenta la Odisea que Ulises quería oír el canto de las sirenas. Ese canto era tan hermoso que ningún marinero lograba resistirse: todos se lanzaban al mar tras ellas y morían ahogados. Ulises sabía que, llegado el momento, su propia voluntad tampoco le alcanzaría. Así que, en lugar de confiar en ella, la puso fuera de juego: ordenó a su tripulación que lo amarrara al mástil del barco y que, por más que él rogara y diera contraórdenes, no lo soltaran hasta pasar el peligro.
Ese es, en esencia, un mecanismo de compromiso: amarrarnos hoy al mástil para no lanzarnos mañana al mar.
Piensa por un momento qué quieres lograr, o qué quieres cambiar después de haber pasado por toda esta ruta de aprendizaje. Quizás quieras empezar ahora haciendo una reingeniería de aquellos gastos que son repetitivos y que, en ocasiones, se vuelven «parte del paisaje» o que ejecutamos inconscientemente; quizás quieras hacer campo en tu presupuesto para pagar tus deudas utilizando el Método Bola de Nieve, o empezar a construir tu Fondo de Emergencias.
En finanzas personales, no basta con desear que pasen cosas, es necesario que nosotros mismos hagamos que sucedan. Sin embargo, a pesar de que nos planteamos objetivos y metas, en muchas ocasiones, cuando llega el futuro, nos damos cuenta de que avanzamos poco o nada en su cumplimiento.
Una de las principales razones por las que constantemente fallamos en cumplir nuestros objetivos tiene que ver con que en el día a día vamos cediendo a un sinnúmero de pequeñas tentaciones que nos alejan de la meta a la que queríamos llegar. A veces, incluso, ni siquiera somos capaces de dar el primer paso y hacer la llamada que tenemos que hacer, o enviar los documentos que tenemos que enviar. La buena noticia es que hay algo que podemos hacer al respecto: diseñar mecanismos de compromiso.
Un mecanismo de compromiso es un trato que hacemos con nosotros mismos, mediante el cual nos comprometemos con una acción o un resultado a futuro haciendo que ciertas acciones que podrían alejarnos de ese objetivo sean más costosas o, incluso, inalcanzables. Se trata de imponernos voluntariamente restricciones que solamente nos afecten a nosotros, para asegurarnos de llegar a donde queremos llegar.
Ahora bien, un mecanismo de compromiso no es una fórmula mágica. Ayuda a inclinar la balanza cuando ya tomamos la decisión de cambiar, pero no la toma por nosotros: una evaluación reciente de personas que adoptaron un producto de ahorro «bajo llave» encontró que muchas lo hicieron con entusiasmo y, aun así, no terminaron ahorrando más en total, porque movieron la plata de un bolsillo a otro sin tocar el hábito de fondo. Por eso lo que marca la diferencia es elegir bien el amarre.
Y no todos los amarres pesan igual. El más poderoso es el que no depende de nuestra voluntad justo en el momento de la tentación: automatizar. Un débito automático que aparta el ahorro el mismo día que llega el sueldo, o un redondeo que va guardando las moneditas solo, hacen el trabajo mientras dormimos.
Después vienen los amarres suaves, los que le devuelven «peso» al gasto: salir solo con el efectivo del día y dejar la tarjeta en casa, guardar la platica en sobres, anotar lo que gastamos. Pagar con la tarjeta o con el celular casi no se siente; entregar billetes, sí, y por eso solemos gastar menos cuando pagamos en efectivo. En un mundo cada vez más sin billetes, ese amarre toca trasladarlo a lo digital: un tope en la tarjeta, o una alerta que llegue apenas gastamos. Y de último, con cuidado, los castigos duros: funcionan, pero al que más falla suelen espantarlo antes que ayudarlo.
Sea cual sea el amarre que elijas, el principio es el mismo que salvó a Ulises: amarrarte hoy, mientras tienes la cabeza fría, para que tu yo del futuro no tenga que pelear solo contra las sirenas.
En el siguiente video, te explicaremos un poco más en detalle cómo funcionan y qué ejemplos podrías aplicar en el caso del endeudamiento:
Ahora es tu turno. En el campo que encontrarás a continuación escribe un objetivo muy detallado de lo que quieres lograr frente a tu gasto. Especifica, al menos:
- Qué quieres lograr.
- Cómo lo quieres lograr.
- Cuándo lo quieres lograr.
¿Tienes pensado aplicar alguna de las técnicas que aprendiste en esta ruta de aprendizaje?
- Sí, ya hice un presupuesto de la forma tradicional.
- Sí, ya hice un presupuesto utilizando el modelo de flujo de caja.
- Sí, he realizado ajustes en mi presupuesto / flujo de caja y he logrado tener siempre un saldo positivo.
- Sí, he realizado ajustes en mi presupuesto / flujo de caja pero no logro tener un saldo positivo todavía.
- No, tengo dudas sobre qué hacer o cómo hacerlo.
¿Cuál de los siguientes mecanismos de compromiso quieres poner en práctica?
- Ayuda de amigos o familiares.
- Castigos y recompensas.
- Llevar el registro de mis gastos.
- Guardar el dinero en sobres.
- Salir solo con el efectivo necesario.
- Otro: escribe aquí tus propios mecanismos de compromiso.
¡Muy bien! Vas por muy buen camino. En Tranqui nos comprometemos a ayudarte a mejorar tu bienestar financiero, por eso te ofrecemos la opción de acompañamiento. Por favor selecciona cada cuánto te gustaría que te preguntáramos por tu avance en los compromisos que acabas de diseñar.
- Todos los días.
- Una vez por semana.
- Una vez cada quince días.
- Una vez cada mes.
- Una vez por trimestre.
¡Excelente! Ahora haz clic en siguiente para finalizar tu ruta de aprendizaje.
Publicado originalmente en Tranqui Finanzas (2017) · archivo ↗