Parte IV

Planear y tener el control

Con los sesgos a la vista y algunos hábitos de nuestro lado, llega la pregunta práctica: ¿cómo se arma un plan que uno de verdad siga? Esta parte va de la intención a la acción. Empieza por una sola pregunta que ordena todo lo demás, desconfía de las metas que no funcionan, distingue la libertad financiera del bienestar financiero, y baja a tierra con presupuestos, indicadores simples y una pirámide de prioridades. Tener el control, se verá, no es adivinar el futuro: es saber en qué poner primero lo que hay.