Recientemente, un analista de crédito de un banco me hizo una pregunta bastante lógica: para las personas, ¿existen estándares más o menos aceptados, a manera de indicadores, como los que existen para las empresas? Nosotros los financistas tenemos al menos 15 indicadores que miramos cuando queremos saber cuál es la situación actual de una compañía, y las relaciones que encontramos alrededor de su rentabilidad, solvencia, liquidez, etc., nos permiten tomar decisiones o formular recomendaciones sobre la misma. De una empresa miramos quince números; de nuestra propia plata, casi siempre ninguno.
Le hemos dedicado un buen tiempo a la psicología que hay detrás de las finanzas personales; hoy quiero que le dediquemos un rato a la parte netamente financiera.
Es claro que muchos vivimos muy ocupados como para estar haciendo profundos análisis de nuestra dinámica de gasto, ahorro, inversión y endeudamiento; sin embargo, la pregunta del analista buscaba entender si existen “reglas de oro” (la traducción de lo que en inglés se llama rules of thumb) que nos ayuden a entender de manera sencilla cómo vamos en nuestras finanzas personales.
Pues bien, hice la tarea de investigar al respecto y me encontré un estudio de Sue Greninger y otros tres académicos de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, sobre la estandarización de terminología y medidas en planeación financiera. Precisamente, el objetivo de Greninger y su equipo era identificar y perfeccionar indicadores para evaluar el bienestar financiero de familias e individuos. Tras una amplia revisión de literatura, Greninger y su equipo les pidieron a 156 expertos en finanzas personales (educadores, asesores y analistas certificados) su opinión sobre el tema y recogieron siete áreas para evaluar las finanzas personales. Quiero concentrarme en tres, que son: liquidez, ahorro y endeudamiento.
Se trata de un grupo de indicadores muy básicos que puede servirnos de guía (ojo: no como camisa de fuerza o verdad revelada) para evaluar nuestra situación financiera actual. Vale una aclaración de una vez: estos umbrales salen del consenso de aquel panel de expertos de mediados de los noventa, no de números validados contra lo que de verdad le pasa a la gente. Son una brújula, no un veredicto.
Cómo evaluar nuestro efectivo
Indicador clave: liquidez
La liquidez hace referencia al efectivo que tenemos para pagar nuestras obligaciones y gastos. Consideramos que un activo es líquido si puede convertirse fácilmente en efectivo. El dinero en nuestra cuenta bancaria, por ejemplo, es un activo muy líquido ya que basta con ir al cajero o a una sucursal para tenerlo en efectivo. Un apartamento, en cambio, no se caracteriza por su liquidez ya que deben pasar, generalmente, varios meses antes de poder venderlo y tener el efectivo en nuestra cuenta.
Un indicador que nos puede ayudar a conocer nuestro nivel de liquidez puede calcularse dividiendo el total de los activos que consideremos que pueden convertirse en efectivo (vender) en menos de tres meses entre el monto total de nuestras deudas.
Se recomienda un resultado cercano a 0,5 si se considera únicamente la deuda de consumo; lo que significa que el total de los activos que podrían convertirse rápidamente en dinero alcanzan para cubrir al menos la mitad de las deudas en un momento dado.
Cómo evaluar nuestro endeudamiento
Indicador clave: capacidad de endeudamiento
Una pregunta con la que podríamos evaluar cualitativamente nuestro endeudamiento podría ser ¿me endeudo para resolver pequeñas emergencias? o ¿comparo siempre condiciones, tasas y plazos de los créditos antes de adquirirlos, aun si los adquiero por fuera del sistema formal?
Cuantitativamente podríamos dividir el total de dinero que destinamos mensualmente para pagar nuestras deudas de consumo (es decir, sin considerar crédito hipotecario, de vehículo, o microcréditos para inversión) entre nuestro ingreso mensual:
Se recomienda un resultado igual o menor a 0,15; lo que significa que, como máximo, se está destinando un 15% del ingreso mensual al pago de deudas de consumo.
Cómo evaluar nuestro ahorro
Indicador clave: capacidad de ahorro
Existen dos indicadores que nos permiten medir cuantitativamente nuestro ahorro. El primero resulta de dividir el dinero que guardamos cada mes entre nuestros ingresos mensuales:
Se recomienda un resultado de al menos 0,05; lo que significa que la persona ahorra al menos el 5% de su ingreso mensual.
También podemos dividir el total de dinero que tenemos ahorrado entre el valor de nuestros gastos mensuales:
Se recomienda un resultado cercano a 2,2; lo que significa que se cuenta con suficientes recursos como para cubrir los gastos mensuales por un mínimo de dos meses en caso de una interrupción en el ingreso.
Manos a la obra
Toma papel, lápiz, una calculadora y saca los indicadores básicos de tus finanzas personales. ¿Cómo estás? ¿Y qué puedes hacer para mejorarlos?
Ahora bien, sacar los números es la mitad del trabajo; la otra mitad es qué hacemos con ellos, y ahí vale una buena noticia. Solemos creer que mejorar estos indicadores es cuestión de fuerza de voluntad, de proponérnoslo con más ganas. Pero en 2022, cuando los economistas DellaVigna y Linos revisaron 126 programas reales pensados para cambiar nuestra conducta financiera, encontraron algo incómodo: en la vida real, casi todos esos empujones rinden mucho menos de lo que prometían los estudios académicos. Casi todos. El único que resiste la prueba es el más aburrido de la lista: la automatización.
La buena noticia, entonces, es que casi todo se juega en una sola decisión que tomas una vez y que después se ejecuta sola, sin pedirte disciplina cada mes. Programa una transferencia automática el día que te llega el sueldo, así sea pequeña, hacia una cuenta a la que no puedas llegar tan fácil, y deja que el ahorro salga antes de que decidas gastarlo. Al fin y al cabo, el principal enemigo de nuestros ahorros somos nosotros mismos, y contra ese enemigo la mejor defensa es que la decisión ya esté tomada de antemano. El indicador te muestra cómo vas; la transferencia automática es la que de verdad te mueve.
Volvamos al analista del principio. De una empresa miramos quince números para saber cómo va; de nuestra propia plata basta con mirar tres y con dejar que uno de ellos, mes a mes, se mueva solo a nuestro favor.
Publicado originalmente en Tranqui Finanzas (2018) · archivo ↗