Parte I
Cómo decidimos (mal)
Antes de hablar de presupuestos o de inversiones hay que hablar de la máquina que toma las decisiones: nosotros. Esta primera parte es un recorrido por los sesgos que operan en silencio cada vez que sacamos la billetera. El costo hundido que nos ata a lo que ya no sirve. El precio ancla que fija la primera cifra que vemos. El poder casi hipnótico de la palabra «gratis». La escasez que estrecha la mente justo cuando más amplitud haría falta. No son fallas personales ni falta de voluntad: son atajos que el cerebro toma para ahorrarse esfuerzo, y que casi siempre funcionan… salvo con el dinero. Verlos es empezar a desactivarlos.