Cuando alguien entra por primera vez a un gimnasio y tiene la suerte de dar con un buen entrenador, se lleva una sorpresa: el primer día casi no lo ponen a cargar nada. Lo dejan levantar la barra sola, sin un solo disco, repitiendo el movimiento hasta que el cuerpo se lo aprende. Uno diría que así no se progresa, que es perder el tiempo. Pero el entrenador sabe algo que el principiante todavía no: el primer día no se trata del peso, se trata de aparecer.
El reto de las 52 semanas arranca igual, con una cifra tan pequeña que casi da pena decirla en voz alta: mil pesos. Menos que un chicle. Y esa ridiculez, lejos de ser un defecto del reto, es justamente su diseño.
Cómo empezar a ahorrar con este reto
La idea es simple:
- Escoge la semana en la que vas a empezar.
- Esa primera semana apartas $1.000.
- Cada semana siguiente subes el ahorro en otros $1.000.
- Repites la dinámica hasta completar 52 semanas.
Así apartas 2 mil pesos la segunda semana, 3 mil la tercera, 4 mil la cuarta, y sigues subiendo hasta los 52 mil de la última. Al cerrar el año habrás juntado $1'378.000 sin haber renunciado a casi nada: incluso en la semana más exigente estás separando menos de diez mil pesos diarios. Por eso el reto sirve tan bien para armar un fondo de emergencias o para empezar a ahorrar con una meta de corto o mediano plazo en mente.
Por qué el reto funciona (y por qué no es magia)
Conviene bajarle el tono a una promesa, porque es justo la que vende la industria del ahorro sin dolor. En 2022, un equipo de investigadores encabezado por Maier publicó en PNAS, una de las revistas científicas más respetadas del mundo, una revisión de cientos de esos empujoncitos que la economía del comportamiento diseñó para que ahorremos, comamos mejor o paguemos a tiempo, los famosos nudges. Cuando corrigieron el sesgo natural de las revistas, que tienden a publicar solo lo que da resultado, el efecto promedio se desinfló casi por completo; y en el terreno del dinero no sobrevivió ningún efecto grande y confiable. Titularon el estudio sin rodeos: no hay evidencia de que estos empujoncitos funcionen una vez se corrige ese sesgo.
El reto de las 52 semanas es primo de esos trucos, así que seamos honestos: ningún atajo ligero va a ahorrar por ti. ¿Entonces para qué sirve? Para lo mismo que la barra vacía del gimnasio: el reto no va a ahorrar por ti; va a enseñarte a hacerlo. El millón es la consecuencia, no la meta; lo que de verdad construyes en esas 52 semanas es el hábito de apartar antes de gastar. Empieza con mil pesos, y no con cincuenta mil, precisamente para que la costumbre alcance a formarse antes de que se te acabe la fuerza de voluntad.
Cómo asegurarte de cumplirlo
Decide cómo vas a llevar la cuenta
Antes de arrancar, decide cómo vas a seguirle el rastro a tu ahorro. Puedes imprimir una tabla con las 52 semanas e ir marcando cada meta que cumples, o apoyarte en una aplicación en el celular; lo que importa es que ver el avance te enganche. Más abajo te dejo las apps que más nos gustaron.
Entre más lejos esté el dinero, mejor
El principal enemigo de nuestros ahorros somos nosotros mismos. Por esta razón, asegúrate de encontrar un lugar para guardar tu dinero al que no puedas acceder tan fácilmente. Una alcancía puede ser un buen punto de partida; pero también puedes probar un bolsillo en tu cuenta de ahorros, una aplicación que mantenga la plata lejos de tu cuenta principal (como Nequi), o algo que además le dé una pequeña rentabilidad, como un fondo de inversión colectiva (un FIC, esos fondos donde tu plata trabaja un poco mientras la dejas quieta).
Y si quieres subir un escalón, deja que el sistema haga el trabajo que la voluntad no siempre hace: programa un débito automático que aparte la cuota cada semana sin que tengas que acordarte. La tabla y la alcancía entrenan el pulso; el débito automático lo vuelve permanente. Eso sí, con una advertencia: un reto "cumplido" a punta de tarjeta de crédito es un espejismo; lo que cuenta no es cuánto tienes apartado, sino cuánto tienes menos lo que debes.
Anticípate: haz el reto al revés
Empieza cuanto antes, pero ten presente que el monto sube semana a semana. Si arrancas en enero, para noviembre y diciembre estarás apartando cerca de cincuenta mil pesos semanales, justo en los meses en que el bolsillo más sufre por las fiestas y la temporada de fin de año. Por eso, asegúrate de tener con qué cubrir las metas de esos últimos meses. Y hay una salida elegante: hacer el reto al revés. Empiezas con la cuota más alta ahora, cuando todavía tienes aire, y a medida que pasan las semanas la presión baja en vez de subir. Es, en el fondo, un regalo para tu yo de diciembre.
Personaliza tu propio reto de las 52 semanas
¿Quieres ahorrar más de $1'378.000, empezar con más o con menos, o cambiar solo el incremento semanal? Descarga nuestro simulador y ajústalo a tu bolsillo haciendo clic en el siguiente botón:
Mejores aplicaciones para seguir el reto de las 52 semanas
En nuestro canal de YouTube hicimos un ranking de las aplicaciones que más nos gustaron para seguir el reto de las 52 semanas:
Al final, lo que te llevas del reto vale más que el millón que juntas: es la persona en la que te vas convirtiendo mientras lo juntas. Empezaste levantando la barra vacía, apartando mil pesos que no le hacían cosquillas a nadie; y cuando en diciembre vacíes la alcancía, lo que se queda contigo es el músculo, no el monto: el hábito de apartar antes de gastar. El dinero se gasta; ese hábito, no. Manos a la obra.
Publicado originalmente en Tranqui Finanzas (2019) · archivo ↗